LA GRAN APUESTA [CINE]
Sorprendente cambio de registro de Adam McKay, director más acostumbrado al "caca-pedo-culo-pis" con sus comedias, digamos desenfadas, a mayor gloria de su inseparable actor fetiche, Will Ferrer ('El reportero' y su secuela, 'Hermanos por pelotas' o 'Los otros dos'). Comedias menores que consiguieron su público gracias a unos guiones desmadrados que nada tienen que ver con lo conseguido en 'La gran apuesta'. Guión que ha elaborado junto al nominado al Oscar Charles Randolph y basado en el genial libro de Michael Lewis, que desentraña los intrincados recovecos de la economía mundial desde los últimos treinta años hasta la eclosión que supuso la mayor crisis financiera desde 1929. La lacra de los bancos, sus manipulaciones, engaños, timos, fraudes y avaricia son expuestas a modo de documental ficticio y con intersecciones de personajes y famosos reales que rompen la cuarta pared para dirigirse al espectador e intentar explicar...
...a modo comprensivo, los engranajes, nombres y tecnicismos de un mundo, las financias, creado por y para los ladrones encorbatados de las grandes corporaciones económicas.
A mayor gloria de su resultado final (algo descafeinado pese a lo jugoso del tema) el film no se tapa a la hora de tener como referente el reciente éxito de forma y fondo que fue 'El lobo de Wall Street' y en cierto modo, tiene conexiones con 'La gran estafa americana'. Una visión del sueño (podrido) americano pasado por la turmix de un elenco de actores muy dispares pero que logran que cuajen en sus diferentes frentes de batalla para mostrarnos la despiadada artimaña que durante décadas los bancos, sus responsables y en mayor medida, los gobiernos, urdieron a nuestras espaldas para beneficiarse de un dinero ficticio, que nosotros no teníamos pero que ellos conseguían fuera real para costearse sus honorarios, comisiones y beneficios.
La crisis económica del 2008, el gran robo de los últimos siglos, ha sido la gran broma pesada de la codicia humana. Los curritos de a pie, aquellos que ahora nos echamos las manos a la cabeza, los que nos hemos quedado sin trabajo, sin casa, sin esperanzas y con los bolsillos llenos de deudas, somos los mismos que seguimos pagando sus honorarios a los bonachones banqueros. Ellos continuan en su pedestal de mármol y oro. 'La gran apuesta' solo muestra cómo unos pocos vieron venir lo que aún en día estamos sufriendo.
El film presenta tres puntos de vista de aquellos personajes (reales) que vaticinaron (con números y datos) la mayor crisis de todos los tiempos. El primero de ellos, un Christian Bale absolutamente genial que asimila su personaje de guru visionario (curioso que en la persona que se basa su personaje fuera tuerto y sea el primero que lo vio todo venir...) hasta extremos de magnificiencia, ve la oportunidad y trata de salvaguardar su micromundo de inversores. Otro punto de vista, el del grupo financiero liderado por Steve Carell, trata de advertir a todo el mundo a nivel financiero, pero consigue pregonar en el desierto. Y el tercer punto de vista, dos jóvenes economistas que descubren por casualidad el engaño de los bancos y tratan de enriquecerse con ello, pese a que su moral también les clama por ir a la prensa a denunciar el caso. Ninguno consigue que la verdad, la incómoda verdad, sea advertida. No interesa.
Bien es cierto que el film no trata de ser moralizador. La trama es ágil y muy bien montada pero le falta alma. Los personajes saben que se mueven entre el lodo y quieren sacar su beneficio. El intentar mostrar al público que tratan de denunciar lo que está sucediendo no les salva de ser tan mezquinos y fraudulentos como aquellos a los que quieren engañar. 'La gran apuesta' no va de buenos y malos. Va de malos que se aprovechan de un engaño y de un enorme grupo de cabrones que no quieren perder beneficios. No hay juicio moral en el film. Solo trata de plasmar en cerca de dos horas y de manera concisa (aunque nos perdamos entre tanto término económico, y mira que seguimos las lecciones del doctor Gay de Liébana...) qué sucedió, cómo lo hicieron y cómo lo ocultaron. Las consecuencias...bueno, esas las seguimos sufriendo.
Ryan Gosling, más suelto que nunca con un personaje tiburón que admite comparaciones (Michael Douglas en 'Wall Street' o Mathew MacConaughey en 'El lobo de Wall Street'); Steve Carell, irreconocible fuera de la comedia pero que aguanta el tipo en todo momento; Brad Pitt, en un peculiar y oscuro personaje (aparte de ser el productor y alma del proyecto) y sobre todo un Christian Bale que devora cada plano que tiene. Cada uno en su batalla personal por agrandar un film que no llega a eclosionar como debiera. Que le falta mas mordiente y menos mecha. Más mala uva y menos descripción.
Obvio que sea una de las grandes favoritas a los Oscar de 2016, pero no del todo redonda como para ser la triunfadora. Eso si. Es una delicia ver que tanto y variado pez fuera del agua logran moverse de manera tan suelta en un género tan diferente. Por cierto, hablando de peces...como bien dice el film, habrá que ir haciendo acopio de agua...Ahí lo dejo.
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